Ha salido el sol
todo luce con aseo hoy
necesario alimento entiendo
en este camino
a menudo polvoriento.
Cristal limpio es la mirada
pintados por fin los colores
desvaídos ayer
en el fondo gris del alma.
Qué diremos hoy
del sentido trágico de la vida
sino más bien que éste depende
de los días
de sus noches
y de sus propios fantasmas
que habitan en tantas horas.
Espíritus que se nos aparecen
para acariciarnos
para aterrorizarnos
jodidos rebeldes asabanados
que para nuestro bien nos acompañan
que para nuestro mal nos ofrecen su mala cara.
A menudo soy yo quien convoco
a los que siento que me guardan
para sentir sus miradas,
más la de una deseada alma
que con beneplácito de su ama
me acaricia con sus manos doradas
y me besa con sus soleados labios
aun sin que yo vea sus manos
ni a descubrir acierte su boca.
En el destello de esta nueva jornada
que recibo boquiabierto
un sosiego inesperado
exento de reflexiones
aunque seca el agua estancada
de viejas tormentas pasadas.
Y su calor,
por la acera iluminada
es de momento bastante
para continuar caminando
hasta que el espíritu
de aquella ama soñada
se haga mortal carne
por fin visible y cercana
cálida, mojada…
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