El cine

No fumo desde hace ya mucho tiempo, tampoco bebo, en fin, hay muchas cosas que no hago como cuando era más joven, otras continúo haciéndolas e incluso he comenzado a hacer otras que nunca había hecho. Entre las que perduran en mis costumbres está ir al cine. Continúo sintiendo  esa alegría de vivir difícilmente explicable que me invade  cuando al terminar la película salgo a la calle, generalmente cuando estoy en el umbral y siento el frío o el calor del exterior, y generalmente también cuando lo que he visto y he vivido me ha gustado y se ha apoderado de mi. El otro día fui a ver Michael Clyton y lo volví a sentir, además hacía frío, por lo que subirme la cremallera de la parka y meterme las manos en el bolsillo eran gestos que venían al pelo en aquella situación. El mundo era enrevesado, lleno de gente, de colores, de millones de matices y de cosas, y yo estaba allí paseando entre ellos con una agradable sensación en el cuerpo de regresar de una intensa aventura. Creo, y lo pienso ahora, que el argumento de la película y lo que había visto eran ya lo de menos, sino la vuelta a la vida y a sus posibilidades lo que me recordaba, sin darme cuenta, que yo estaba en ella. Era como si en aquellos momentos fuese  consciente de mi existencia. Uno ha estado durante dos horas viendo como unos personajes actuaban, en este caso a un omnipresente George Clooney, y al salir a la calle se da cuenta de que ahora le toca actuar a él, y entonces, al recobrar la iniciativa se observa desde fuera e imbuido de unas ganas contagiosas representa su papel como si de un espectador y un actor fueran  uno en su propia persona. Caminé durante largo rato y luego al coger el metro me di cuenta de que el cine es realmente ese lugar mágico donde uno se reencuentra con el que casi nunca somos, por eso, al terminar la sesión y recobrar la luz, purificados por dos horas de reposo y concentración, despertamos el yo que tan a menudo olvidamos. El viernes pasado el que me ayudó fue George Clooney, no sé si en el fondo me creí un abogado desgraciado con una vida intensa que la afronta porque está vivo. En todo caso nadie se fijo en mi por la calle, o sea que si se fijaron no me reconocieron como al del cine, si no solo como a otro de ellos, interesante por lo que parecía ofrecer, como cualquiera, bueno, como cualquiera que ha pasado dos horas en el cine y se siente vivo, aun sin encender un cigarrillo a la salida pero subiéndome la cremallera de la parka y metiendo mis manos en los bolsillos, camino de un café caliente y observar a los parroquianos mientras sostenía entre mis manos una taza y daba sorbos para evitar quemarme. El cine me hace consciente de estar vivo, aunque no solo, ni tampoco solo el cine.

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5 Responses to El cine

  1. laggos says:

    wenas, mientras leía tu post la ceniza de mi cigarrillo se ha caido en mi pantalón, me ha gustado como has retratado la sensación de ir al cine. Te recomiendo que te pases por el blog que tengo:
    http://elmundooniricodeyuliusclark.wordpress.com/

  2. Jordi says:

    Buenas Miguel,

    Primero felicitarte por tan estupendo blog. Inteligente, ironico, genial. Igual que las fotos que haces. Sabes, aunque tampoco te lo creas tanto, que soy un fiel seguidor tuyo.
    Me tendras por aqui mas de lo que te imaginas, gracias por otra parte, a las horas libres que tenemos de 8 a 3!!!!
    Bueno, sigue escribiendo, que nos alegras las mañanas.

    Jordi

    PD: hablando de cigarros me voy a fumar uno ahora que te cagas!

  3. miguel ángel yuste says:

    Hoy se ha muerto Fernando Fernán Gómez. Me duele porque he pasado muy buenos momentos viéndolo en muchas des sus películas, pero también leyendo alguno de sus libros, o escuchándolo en alguna entrevista. Era un tipo del que siempre te podías esperar oir cosas interesantes, incluso hasta cuando se enfadaba. Me duele porque me apena que se vaya gente tan valiosa, aunque él tiene una ventaja respecto a nosotros, siempre perdurará en sus películas, con todo el merecimiento.

  4. Jordi says:

    No he visto ni la mitad de las peliculas de fernan gomez (sobretodo pq la mayoria me han cogido un poco jovenzuelo), pero por las que he visto y lo que me han contado de él, es un actor de la cabeza a los pies. Me da rabia, pena, que personajes como él se vayan dejando un mal sabor de boca en general. Es decir, hoy el público no cinefilo, gente joven quen o lo cenoce, le recuerdorà mas por sus ultimas “actuaciones” fuera de la pantalla que por sus actuaciones de verdad.
    Una pena de verdad.
    Siguiendo con el cine, de las ultimas que he visto, una que la vi en dvd y que no la vi en el cine y me encantó es “la educacion de las hadas”. Papelon de Darin y me sorprendió gratamente la cantante Bebe. Magnifica fotografia la de la Garrotxa y su fageda. muy recomendad para los que no la hayis visto.

  5. Miguel A. Yuste says:

    Tienes toda la razón Jordi, y es que a menudo, cuando al final de nuestra vida o de alguna etapa de ella metemos la pata es muy probable que eso nos defina para siempre entre los que no nos conocen bien.
    La película de que me hablas me gustó mucho, sobre todo el Darín. Ya tengo ganas de volver al cine, repantingarme en la butaca, que enciendan la máquina y que se me llenen los ojos de imágenes y los oidos de voces y de música.

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