Hoy que es 20-N

Hoy es 20 de noviembre, y no le quiero dar mayor importancia, se murió el que no deberíamos haber conocido nunca, lastima de tanto daño, de tanto mal más allá de su muerte. Cuanto me alegraría de no alegrarme de que ya no exista porque eso significaría que nunca me hubiera enterado de su presencia sobre la Tierra. Maldito dictador, cutre y egoísta que por sus deseos de grandeza fue capaz de sacrificar generaciones de españoles a la cutrez y el atraso intelectual y cultural de él y sus adláteres, y  cuanto estamos pagándolo. Sirva este 20-N para recordar su pesada herencia, pues quedan muchos, no ya los sinceros franquistas, sino aquellos que aún no añorándolo no son capaces de tomar distancia de su persona y su obra porque siempre han creído que, a pesar de todo, su “trabajo” fue necesario. Maldita herencia castrada de inteligencia que aún perdura y que se reproduce también justificando políticas compensatorias en regiones españoles de reivindicada vanguardia. Maldita tristeza de comprobarla en tanta gente que aun sin saberlo se comportan como el complejo franquista quiso que se comportaran. ¿No les suena hoy Rouco Varela, o Esperanza Aguirre o la penosa utilización de las asociaciones de victimas del terrorismo? ¿Y en los inmaculados predios autonómicos los trabajos de construcción nacional para apuntalar y justificar  injustas preponderancias ante sociedades muchas veces perplejas?  

Hoy pues que es 20-N, una vez recuperada la memoria de la que muchos hablan, no perdamos el presente, desenmascaremos a los interesados herederos, a los voluntarios y a los ignorantes de serlo, pues la historia pasada no tiene vuelta atrás, pero sí la que en el futuro otros vivirán y estudiarán.

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4 Responses to Hoy que es 20-N

  1. Comparto esos mismos sentimientos. En el 75 yo tenía 24 años. Siempre he tenido la sensación de haber nacido en otro pais. De haber vivido muchos años en un sueño. Sin embargo, a veces, el sueño sigue instalado en la vida real. Cuando ves a ciertos personajes que parecen pasajeros del tiempo. Esos médicos del Carlos III hablando del amor verdadero como ciencia. Esos obispos que siguen glorificando el fruto de la traicion y el espiritu de cruzada.

    La única alegría es ver a los mas jóvenes disfrutar de las ventajas de una sociedad libre y a los mas mayores, aquellos que creian que la larga noche no iba a terminar nunca, sabiendo que podrán morir sin el peso de dejarnos a los demás viviendo en la miseria de la dictadura.
    Un saludo

  2. Sebas Hidalgo says:

    Anteayer fue el 20-N. Y nunca mejor dicho porque, en un sentido más amplio, parece que fue anteayer cuando Franco se murió. El problema reside en que, aun muriendo él, el franquismo no murió con él. Nuestra transición, según dicen, fue modélica y , por ello, se estudia en universidades de todo el mundo. Pero lo modélico de aquel cambio fue que hubo un gran número de españoles que consintieron no hacerles rendir cuentas ni ante la justicia, ni ante la sociedad, a todos los que continuaron detentando situaciones de poder y privilegio ya que el miedo a un nuevo levantamiento rebelde y a una nueva guerra civil (con su devastadora posguerra) les hizo comulgar con todas las ruedas de molino existentes en el suelo patrio. Por eso estuvieron los franquistas durante tanto tiempo crecidos; con sus camisas azules, sus agresiones cobardes, sus banderas perfectamente anticonstitucionales, su Valle de los Caídos y su religiosidad primitiva rayando con el beaterío iluminado. Y nadie se atrevía a reivindicar lo que al pueblo le debía pertenecer ( bueno casi nadie: la juventud, los que tenían entre18 y 30 años entre los años 75 y 80 eran los más luchadores en las manifestaciones, en los sindicatos, en las revueltas estudiantiles; los más mayores acaparaban todos los miedos después de sufrir todas las penurias y limitaciones en obligado silencio durante tantos años). Aquellos españoles que nos tocó vivir dicho cambio teníamos ansia de libertad, de educación, de creencia..,en una palabra, lo que hoy está escrito en nuestra Constitución. Pero en lo que casi ninguno destacaba era en ser “tonto”. Borrar el post-franquismo fue, durante la transición, una tarea imposible (como comprobamos con el golpe de 23-F y los fallidos en fechas anteriores, además del desarrollo de los acontecimientos en los últimos 30 años).
    El poder económico seguía siendo franquista, el patrimonio y las grandes heredades (legítimas e ilegítimas) seguían siendo franquistas, el poder judicial era destacablemente franquista, los medios de comunicación -salvo prensa y radio de nueva creación- seguían siendo franquistas, el sistema educativo -en su fondo- seguía siendo franquista, el estamento militar -reducto de los más altos valores del régimen- seguía siendo franquista, la policia y la guardia civil siguió conservando procedimientos franquistas, la Iglesia -con honrosas excepciones- siguió siendo franquista y la calle -nuestra calle- durante bastante tiempo siguió siendo campo de batalla franquista.
    Pedirle cuentas al franquismo significaba jugársela, poner en peligro la propia vida. Se hizo mucho ruido, es verdad, pero todos los que abusaron, los que robaron, los corruptos, los aprovechados, los usurpadores y los que tenían sobre sus espaldas todos los delitos que hoy caben en el código penal y civil juntos siguieron en sus puestos. Y lo que es peor: alardeando continuamente con una permanente actitud de perdonavidas. Y lo que no se hizo entonces lo ha ido haciendo el tiempo, jubilando y recogiendo en el seno de Dios a tanta oveja descarriada.
    No quiero extenderme demasiado; quería decir por último que, como Miguel y Ángel de Olavide habéis comentado, actualmente seguimos con una cota nada despreciable de residuo franquista, de nostálgicos que reescriben el pasado, de inmoralidad eclesiástica -si no que baje Dios y lo vea-, y de inmoralidad política (Aguirre, Zaplana, Aznar, Conferencia Espiscopal, Camps,etc.).
    Para cerrar definitivamente el capítulo de la dictadura franquista es imprescindible que acabemos de cortar el cordón umbilical que todavía mantiene unido a este país con esa innombrable etapa de nuestra historia más reciente. Y no será así hasta que todos los pseudodemócratas, seguidores y nostálgicos que aún quedan no renieguen de la dictadura franquista y de su ilegalidad. O que pasen a mejor vida y las próximas generaciones se desarrollen sin mancha.
    Quedará así esta lamentable etapa en los libros de historia y esto es una garantía para el olvido. ¿Todos los menores de 30 años saben quién fue Franco y qué se coció en la guerra civil y en la dictadura? ¿Tienen elementos de juicio suficientes como para defenderse del revisionismo histórico tendencioso de los Pío Moa, Jiménez Losantos, César Vidal, Stanley G. Payne, etc.?
    Hay estudios que indican que un alto porcentaje tienen una idea vaga del franquismo y ni ganas de enterarse de la verdad. Alguien dijo “el conocimiento y la información os hará libres”, pues eso, visto lo visto me remito a lo que dijo otro pensador: “estamos condenados a que la historia se repita”.
    Un saludo amigos,

  3. Viva Franco says:

    Sí, era con Franco cuando teníamos atraso intelectual, y no ahora, que estamos a la cola de Europa en educación…Desde que Franco ganó la Cruzada, España ha estado en paz, algo que no había pasado en los 120 años previos. Había trabajo, orden, seguridad, justicia, unidad…Todo lo que ahora, en una sociedad enferma y encaminada a la atodestrucción de modo vertiginoso no sólo no se hecha de menos, sino que se considera una molestia. A España le quedan dos telediarios, principalmente por culpa del anifranqismo

  4. miguel ángel yuste says:

    No sabes la pena que me da cada vez que leo o escucho este discurso que defiende a Franco y su penos herencia, tan simple e inamovible. Denota el escaso esfuerzo por pensar y evolucionar, pero eso no es lo malo, lo peor es que justifican y aplauden -a estas alturas de la historia- a un retrógrado asesino que se rebeló contra el régimen legal republicano, provocó una guerra posterior y siguió asesinando hasta su propio extinguimiento, eso ya en tiempos de su paz de muerte, por no hablar del desierto cultural, el miedo negro y la tristeza con que castigo a los españoles y que todavía pagamos, perdón, no a todos, a sus secuaces, beneficiados y demás ignorantes interesados, no, esos le añoran.

    No digo que esta democracia sea jauja, nunca se vive en ella, ni aquí ni en ningún país de la Tierra, pero al menos podemos marginar a los herederos de Franco con nuestros votos, y eso es, evidentemente, un gran triunfo de los españoles que, elección tras elección, además de en la vida corriente, se olvida de semejantes cazurros.

    También me apena que, además de padecer y sufrir la miseria intelectual y asesina de los etarras, y los desvarios de otros nacionalistas mas templados, tengamos también que constatar la pervivencia de añoradores de Franco y su régimen asesino y chabacano.

    Pena, penita, pena, como diría Lola Flores

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