A veces sacamos lo mejor de nosotros

El día pasa plano salpicado de conversaciones, algunas apenas más interesantes que las mantenidas en el ascensor de casa. También de vez en cuando coincidimos con personas con las que intercambiamos opiniones acerca de temas, estos sí, interesantes, pero en las que a menudo somos incapaces de hallar el brillante tono que desearíamos con nuestras palabras, las que retratan justo nuestro pensamiento, nuestros sentimientos, e incluso vayan más allá del mensaje estricto. Sentimos entonces que la lengua y las palabras no nos sirven más allá de su utilitaria necesidad, faltas de pasión, de chispa para con el otro contertulio, y evidentemente con nosotros. Pero muy pocas veces, y con sorpresa, descubrimos que traspasamos una invisible barrera, que estamos tan a gusto hablando, empleando nuestro acumulado y a veces desconocido repertorio de palabras y de pensamientos, de gestos, salpicando aquí y allá teatrales silencios y ritmos acompasados, elaborando con acierto nuestro discurso a medida que hablamos , que entonces nos invade una especial euforia y un reconocimiento de que lo mejor de nosotros está saliendo más allá de las propias palabras, pues es verdaderamente entonces cuando uno se siente navegando en la espuma abstracta, brillante y mágica del culmen de la evolución humana. Y es lenguaje, pero unido a nuestro propio comportamiento que se reconoce en los hechos, ahí estaba la profundidad que hay en nosotros y que a menudo desconocemos.
Pero esto es a veces, muy pocas veces, y entonces nos sentimos orgullosos del descubrimiento, pero también de lo descubierto.

Reflexionar

El viento hace sonar las persianas de la ventana, -digo esto y quisiera decir otras cosas- como una presencia incorpórea y gamberra. En el silencio de las primeras horas de luz de este cualquier día un momento extrañamente reconfortante paraliza mi pensamiento para mecerme en el algodón de lo todavía no decidido, el día aún espera. Estoy sentado aquí, junto a la ventana, para reflexionar, me dije, veinte minutos antes de despertar a los niños para ir al colegio, y el viento hace sonar las persianas y me siento pequeño pero acogido en este mundo aún despoblado. Siento frío en esta mañana de primeros de marzo mientras los invisibles componentes químicos de mi cuerpo asientan su básico funcionamiento.
El viento hacer sonar las persianas y en mi boca el sabor del café de hace un rato es necesario aliciente. En mi vida de fuera los personajes comienzan a situarse y a montar sus decorados, el teatro del día abre sus puertas para que todos en él entremos, el escenario recién fregado desprende olor a lejía. Allá voy. El día será largo, tal vez anodino como un autobús lleno al mediodía, tal vez excepcional en su mirada. Preparo el desayuno de los niños y les doy un beso justo antes de despertarlos, de comenzar su día con ellos. Y cuando salga, mil miradas, cien mil palabras, algunas sonrisas, semblantes serios, todo me espera.
Cuando llegue la noche me dormiré probablemente agotado.
– Pero, ¿no ibas a reflexionar?
– Se me fue el santo al cielo, seguiré mutando durante el día mis pensamientos.
Entonces, en los escasos minutos que van entre apagar la luz y perder la conciencia de estar solo en la oscuridad, tal vez recuerde efímeras explosiones placenteras, tal vez vergonzosas meteduras de pata, y todo alimentará mis sueños aun sin saberlo, mientras el viento sigue recorriendo tenaz los huecos de las ventanas, y jugando con los agujeros de las persianas, moviendo la ropa de los balcones cercanos, recordándome que su fuerza hace mis pensamientos y se los lleva, y que también algunos se quedan. Pero tantas cosas entremedias.

Tras las elecciones en el País Vasco

Los nacionalistas vascos dicen que consideraran una agresión un pacto entre el PP y el PSE para formar gobierno en el País Vasco, y todo por querer desalojarlos del poder, como si no fuese legítimo hacerlo, ni democrático que dos partidos democráticos pacten entre ellos para gobernar o lo que sea. Bueno, yo lo único que creo es que probablemente es una mala idea el hipotético pacto, porque a pesar de que me parece cojonudo que acaben con esa especie de conglomerado que el Partido Nacionalista Vasco forma con el gobierno del País Vasco hasta a veces confundirse, los dos partidos no nacionalistas no tienen en común más que -y eso es desgraciadamente mucho- el peligro cierto de muerte de sus militantes por parte de la facción sanguinaria, becerra, cabezotavacía, parroquiana, hortera y de mensaje plano y sobado, es decir de ETA y sus adláteres. Puede que el gobierno en solitario del PSE sería suficiente, luego ya se vería.

 

Si el PNV  pasa a la oposición, el nuevo gobierno que se forme habrá de lidiar con una oposición que siempre tratará de subrayar la pretendida ilegitimidad de los socialistas porque, según ellos, no son verdaderos vascos y obedecen a Madrid, no se si a la “bota de”, al “gobierno de”, al “Atlético de”o a la misma Cibeles. Tal bestialidad, tal pobreza de espíritu, tal odioso mensaje, además, de alguna forma alimenta a los becerros horteras manchados de sangre. No olvidemos tampoco uno de los últimos mítines del PNV donde, me parece que era Ibarretxe, decía que “no se dejarían avasallar ni por ETA ni por España”. Tiene huevos la frasecita equidistante, pero que iluminadora es, en cualquiera de los casos, de su pensamiento envenenado.

 

En fin, que sería una buena noticia que el PNV se fuera, y que ójala no solo acepte los resultados de las elecciones, -faltaría más- sino que además considere natural que el gobierno pase a otros partidos a pesar de que en estos no sea el nacionalismo su principio y fin, ni la independencia su objetivo. Y que cunda, si bien también espero que no sigan el ejemplo del PSC en Cataluña y no se dejen llevar por la tentación de arrancar votos en el campo nacionalista adoptando parte de su mensaje y de sus principios. Esto, lo aseguro, llevará a mucha gente al hastío, y a que vuelvan los que ellos quieren que ahora se vayan. Ya veremos.

Impresionismo

Cuando a veces la escritura bulle por los borbotones del deseo el alivio en cierta forma llega, pero también la frustración de la dimensión plana de las palabras por mucho que éstas caracoleen y le envuelvan. Solo cuando la luz de su sonrisa encontrada estalla en su interior y las miradas guían sinceras el brillo rojo del calor interno, se ensancha inconmensurable el estrecho mundo. ¡Como pinceladas perfectas interpretadas, uno ve el preludio!