Momentos

La primera luz del día se cuela entre las azoteas e ilumina justo una terraza donde un hombre sin camisa fuma un cigarrillo apoyado en la barandilla, seis pisos por encima de la calle justo enfrente de la Sagrada Familia. Pienso en ese hombre que seguramente se ha despertado pronto por el calor, o se ha despertado por el frescor, que mira las torres inacabadas y se siente afortunado por estar donde esta ahora. Pienso en que me ha visto mirarlo y que probablemente piense él que yo pienso que tiene suerte por estar ahí, y confieso que así es, que me gustaría estar allí para ver lo que el ve, para disfrutar de la tranquilidad que aparentemente él disfruta ahora. Entro entonces al metro y él se queda fumando mirando la ciudad desde arriba, tal vez degustando ese momento que tal vez pronto se acabará cuando su familia se despierte, o cuando el peso del nuevo día igual que ayer le recuerde quien es y donde está. Lo que dura un cigarrillo, lo que dura mi viaje en metro, lo que dura el frescor de la mañana, un beso, beber un café, la conversación sobre el Perú que acabo de tener. Momentos.

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