El agua negra

La vemos llegar, pasar, quedarse, arrastrar, retirarse, al agua negra que parece mirarnos ciega cargada de manos, de ramas, de ruedas, de sillas, de tablas, de pies, de lo que fueron caras, de niños y muñecas, de vidas que fueron, despojos ahora, nada, y nosotros boquiabiertos, incrédulos ante la verdad que se impone. Aquí están la muerte, el Apocalipsis pequeño, el otro, el indescriptible ya llega, la radiactividad encerrada que también se libera, que elegante ni la vemos, no se huele, no se siente, nos deja ver el sol como si nada y se queda, para siempre se queda, entre nosotros, nuestras tierras, nuestro agua, nuestros hijos, para siempre eliminándonos de la faz de la Tierra. ¡Hasta donde llegó nuestro progreso! Mientras, como si no pasará nada, en tantas partes del mundo las armas no callan, y los que padecen, seguirá haciéndolo, y reciben nuevas incorporaciones a tan inmenso cuerpo.

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