Como dos perrillos perdidos

Un hombre negro que mira el suelo sujeta un bocadillo envuelto en papel de plata sin abrir, en la otra un vaso de café de papel. Espera sentado en un poyato junto a la cafetería de la estación subterránea. A su lado un hombre blanco joven y muy delgado, que como cada día duerme en su silla de ruedas de espaladas a la gente que pasa.

Les he visto otra veces, pero siempre por separado. Ahora parecen haberse asociado y llaman la atención por verlos tan juntos en un lugar tan grande e inhóspito: mientras uno duerme el otro vigila, es una buena y muda simbiosis en la miseria. Son como dos perrillos abandonados que no quieren saber ya nada del exterior: después de todo aquí no se mojan, hace menos frío, aunque bastante calor, y de vez en cuando, alguien les proporciona un bocadillo o un café, quizá los empleados del bar. El que mira el suelo parece haber renunciado a mirar cualquier otra cosa, el otro duerme para no tener que vivir despierto. No esperan ya nada, nosotros tal vez que un día desaparezcan para confirmar sus renuncias, quizás porque vayan a un hospital, quizás a la calle, quizás a una tumba.

Pasamos junto a ellos sin caer nunca en que en realidad somos nosotros, y fuera hay multitud para entrar a ocupar su puesto en la estación, e incluso a ocupar plazas de nueva creación

14.4.2015

Anuncios

Consideraciones desesperadas a partir del Tema 56 (Oposiciones)

Estoy estudiando el Tema 56 del Temari del Cos de Gestió: “El dret de treball”, bueno estoy leyendo, estudiar es otra cosa cercana al placer, no al de correrse, sino al espiritual. En fin que me he puesto a estudiar el tema 56 y leo:  

“Pel seu caràcter tuïtiu, el dret del treball té, també, com a objectiu la  finalitat compensadora respecte de la desigualtat del poder de negociació entre los parts o subjectes individuals de les relacions laborals…”.   

Sí, así como suena, sin posibilidad de narcotizarse para olvidarse de esta triste vida, pues el suicidio a consecuencia de esta minucia esta descartado y es poco heroico, qué pensarían los que nos quieren y los que nos conocen de vista, dirían: 

– ¿Te acuerda de Elías?  Pues se ha quitado de en medio 

– No jodas, ¿se ha suicidado? Debería estar muy desesperado

 – Que va, dicen que leyó algo que le trastorno definitivamente. 

– Joder, ¿tan denigrante era para con él?  

– Que va, dejó escrito que no estaba dispuesto a seguir viviendo cuando la gente tenía que aprenderse sandeces incomprensibles e hirientes  para trabajar en la Administración Pública. Estaba claro que aquello fue la gota que colmó su vaso 

– ¿Qué vaso? 

– Un vaso, coño, su vaso, es una forma de hablar

 – Vale, vale, pues que descanse en paz pues. 

Así que he decidido escribiros como una válvula de escape, y también para haceros felices, de paso no me suicidaré y recobraré el ánimo. También os tengo que decir que al mismo tiempo que os escribo noto una mirada en mi cogote que durante toda la mañana trata de fisgar en lo que hago. No se si me quiere a mi o a mi pantalla, primero me hice ilusiones, luego las deseche, pero el caso es que ella habla y habla de cosas serias sentada al lado de Nube Roja, y cuando me vuelvo me mira como diciendo “cómo que te crees tu que no se lo que haces, a mi me la vas a dar”, mientras se ajusta las tiras del sujetador que le resbala, eso, me resbala. Bueno ahora se ríe, y también se ajusta las tiras del sujetador. ¡Vaya perra con las tiras del sujetador, ¿por que no se los compra más ajustados?¡   

Tengo hambre, me voy a mear. 

Elías Tuitivo