Hoy que es 20-N

Hoy es 20 de noviembre, y no le quiero dar mayor importancia, se murió el que no deberíamos haber conocido nunca, lastima de tanto daño, de tanto mal más allá de su muerte. Cuanto me alegraría de no alegrarme de que ya no exista porque eso significaría que nunca me hubiera enterado de su presencia sobre la Tierra. Maldito dictador, cutre y egoísta que por sus deseos de grandeza fue capaz de sacrificar generaciones de españoles a la cutrez y el atraso intelectual y cultural de él y sus adláteres, y  cuanto estamos pagándolo. Sirva este 20-N para recordar su pesada herencia, pues quedan muchos, no ya los sinceros franquistas, sino aquellos que aún no añorándolo no son capaces de tomar distancia de su persona y su obra porque siempre han creído que, a pesar de todo, su “trabajo” fue necesario. Maldita herencia castrada de inteligencia que aún perdura y que se reproduce también justificando políticas compensatorias en regiones españoles de reivindicada vanguardia. Maldita tristeza de comprobarla en tanta gente que aun sin saberlo se comportan como el complejo franquista quiso que se comportaran. ¿No les suena hoy Rouco Varela, o Esperanza Aguirre o la penosa utilización de las asociaciones de victimas del terrorismo? ¿Y en los inmaculados predios autonómicos los trabajos de construcción nacional para apuntalar y justificar  injustas preponderancias ante sociedades muchas veces perplejas?  

Hoy pues que es 20-N, una vez recuperada la memoria de la que muchos hablan, no perdamos el presente, desenmascaremos a los interesados herederos, a los voluntarios y a los ignorantes de serlo, pues la historia pasada no tiene vuelta atrás, pero sí la que en el futuro otros vivirán y estudiarán.

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