Consecuentes

● El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, al comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn: “Mañana aprobamos la reforma del mercado laboral y va a ser extremadamente agresiva, con mucha flexibilidad en la negociación colectiva y reduciendo la indemnización por despido”.

● El ministro de Justicia, Ruiz Gallardón sobre la reforma de la ley el aborto: “Probablemente, lo más progresista que yo vaya a haber hecho en mi vida política, es defender el derecho a la vida”:

T R I B U N A L S U P R E M O      Sala de lo Penal

Sentencia Nº: 79/2012

Debemos condenar y condenamos al acusado Baltasar Garzón Real como autor responsable de un delito de prevaricación del artículo 446.3º, en concurso aparente de normas (artículo 8.3) con un delito del artículo 536, párrafo primero, todos del Código Penal, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de multa de catorce meses con una cuota diaria de 6 euros, con responsabilidad personal subsidiaria conforme al artículo 53 del Código Penal, y once años de inhabilitación especial para el cargo de juez o magistrado, con pérdida definitiva del cargo que ostenta y de los honores que le son anejos, así como con la incapacidad para obtener durante el tiempo de la condena cualquier empleo o cargo con funciones jurisdiccionales o de gobierno dentro del Poder Judicial, o con funciones jurisdiccionales fuera del mismo, así como al pago de las costas procesales, incluidas las de las acusaciones particulares. Sin condena en cuanto a responsabilidad civil.

__________________

 Cada vez es más evidente quienes son los que mandan ahora en España y que es lo que piensan, recordémoslo más a menudo, sirvan estos recordatorios cogidos casi al vuelo.

La poesía

A veces la poesía es una realidad odiosa,

en su propia existencia

un lujo hiriente

como la luz blanca de un mediodía sahariano

a veces es un mamotreto inexplicable

remoto como un recuerdo

en nuestra mente apenas esbozado.

 

Entonces reposa escondida

en un cajón inencontrable

obligada por la ineludible realidad

del mundo obligatorio

el que nos marca, hiere y la condena.

 

Pero donde queda entonces

la completa vida

si unos versos

que trataron de aprehender el mundo

no la explican.

 

Donde quedan entonces los besos

si no pueden iluminarnos

más allá de su sabor,

de nuestras palabras

o nuestra imagen en el espejo

a lo largo del tiempo modelados,

por ejemplo en un poema.

 

No se puede viajar

ni avizorar el mundo

sin  recordar después

aquel mar de amarillo trigo

o aquel otro de azul  océano

que por siempre nos acompañará

tal vez dibujado

o por ejemplo en una poesía.

Historia y memoria histórica

En estos últimos meses se ha hablado mucho de, y, sobre, la memoria histórica, entendiendo ésta como una memoria colectiva, que a dado lugar a un despertar de las reivindicaciones por solventar la injusticia histórica padecida por los vencidos en la guerra civil que ni siquiera pudieron enterrar a sus muertos, asesinados y enterrados en fosas comunes por el régimen de Franco. Sin embargo, y sin cuestionar la justicia de la citada reivindicación, yo creo que la memoria solo puede ser personal, es decir, fruto de la experiencia de cada individuo. Es por tanto difícil que exista un memoria histórica colectiva, por mucho que algunos poderes políticos o sociales con buena o aviesa voluntad, que todo es posible, se empeñen en hacernos creer que existe. Y esto es lo grave, que sea el poder político, o determinados sectores sociales, los que construyan una historia a su medida, por muy justa que ésta parezca, y que dicha particular visión de la historia sustituya a un Historia fruto de la paciente investigación y la elaboración científica. Y es que sólo la Historia como disciplina científica es capaz de interpretar y explicar el pasado mediante un relato que nos aproxime lo más posible a lo ya ocurrido, que sí que puede ser ilustrado por la memoria individual de las personas, pero que en ningún caso ser sustituida por una historia recreada únicamente por la memoria de un grupo, por muy respetable que éste sea, pues entonces podríamos preguntarnos: memoria, ¿de quién? ¿de que colectivo? ¿de los ganadores? ¿de los perdedores? ¿del gobierno del momento? Otra cosa es que un conjunto de supervivientes, familiares y ciudadanos puedan reclamar un merecido y retroactivo reconocimiento que restablezca su propia dignidad o la de sus muertos, que en demasiados casos, se perdieron enterrados en miles de fosas comunes repartidas por toda España, en muchos casos cuando ya la guerra civil había terminado.  Esta búsqueda de la dignidad de sus muertos me parece de justicia y también necesario, lo otro, la creación de una presunta memoria histórica mediante organismos y entes más o menos ligados al poder político no me parece una iniciativa correcta ni útil, sino más bien otra cosa.