No es fácil mantener una mirada atenta a la realidad que en verdad nos sirva para formarnos una opinión propia, y por tanto saber más y poder comunicarlo con la seguridad de entender de lo que hablamos. Ya lo se, demasiados neones y lucecitas nos rodean; infinitas clases de ruidos nos molestan; irritantes llamadas nos venden lo mejor de la Tierra que, además, ya nos habían vendido.

Opinar es pensar teniendo en cuenta todos los factores que intervienen en el asunto que nos ocupa, sin embargo, a menudo lo que hacemos es hablar por no mostrar nuestro silencio, no vaya a ser que piensen que no tenemos una opinión formada, o que simplemente no nos interesa el tema. Debemos hablar de todo, saber de todo, lo que nos lleva a decir barbaridades o insustancialidades que podrían recogerse en tomos y tomos de la famosa Historia aún no escrita de la Tontería Humana.

Hoy prima la opinión “googlewikibrazoenlabarra”. Todo sirve para alimentar este tipo de palabrería que da lustre a la ciudadanía que nos rodea. La fuentes son diversas: el avance de un telediario que oímos camino del water; el comienzo de un titular  de la portada del diario gratuito que alguien lleva abierto en el autobús. El discurso imparable de algún brillante parlanchín que busca deslumbrar con su originalidad bien elaborada pero vana y maloliente por lo sobada.

El bostezo es inevitable ante los tópicos continuamente renovados, los latiguillos llenos de moho, la originalidad recién comprada en Ikea a 199,99€.

A menudo llamamos conversar a lo que es endilgarnos nuestros respectivos relatos. Lo que nos cuenta el otro es un estorbo si no nos deja terminar de contar nuestro fin de semana.

No soy brillante exponiendo lo que pienso, pero siento que lo soy cuando me encuentro a  alguien que me tira de la  lengua con un discurso inteligente y bien compuesto que me ayuda a expresar lo que siento y pienso, y a quien noto que me escucha como yo a él lo escucho.

¡Reflexionemos!, que no lo hagan  sólo los que tienen mentes privilegiadas que persiguen nuestro bien, pues también lo hacen los que persiguen nuestro mal, ellos siempre están, algunos  alimentando la opinión generalizada que nos corroe y nos impide tener una opinión propia y por tanto cambiar las cosas.

Anuncios