Rastros horizontales a baja velocidad tomados

Miramos sin ver,

sombras que dejan rastros horizontales a baja velocidad tomados

cuando pasan sin mirar

se alejan se pierden los recuerdos

los buenos, también los malos

y un día de sol, con la mirada descuidada

aparecen de nuevo y nos paramos

en que ya no son nostalgia

son latigazos, sí,

o besos, sí,

todos están muertos,

o puede que hibernados

pero son inservibles

y luego, sin parar, vuelven a sus cajas

porque nada es si no se sufre o se goza

nada es para siempre -era verdad-

tan solo un bagaje de noches amargas que ya no atacan el sueño

de deslumbrantes oscuras tardes que ya no  alimentan sus dueños,

arrugas pues.

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